Con licencia de obra concedida y un plazo de entrega estimado de 14 meses desde el inicio de las obras (aproximadamente un mes tras la firma), esta propiedad representa una perfecta fusión entre la arquitectura contemporánea y la calidez del estilo ibicenco tradicional.
La vivienda se asienta sobre una parcela de 1.000 m² y cuenta con una superficie construida de 200 m², cuidadosamente distribuida para maximizar la luz natural, las vistas y la conexión con el entorno.
Sus grandes ventanales enmarcan panorámicas abiertas hacia las montañas y los paisajes verdes característicos de Jávea, integrando el interior con la naturaleza circundante.
El diseño arquitectónico apuesta por líneas limpias y equilibradas, combinadas con materiales de alta calidad como la madera y la piedra natural, que aportan textura, calidez y una atmósfera serena en cada espacio.
La vivienda dispone de tres dormitorios, todos con un alto nivel de confort, y cuatro baños, ofreciendo funcionalidad y privacidad tanto para residentes como para invitados.
En el exterior, la propiedad invita a disfrutar plenamente del clima mediterráneo gracias a su piscina privada, amplias terrazas y zonas pensadas para el descanso y la vida al aire libre.
Completa el conjunto un garaje y un sistema de suelo radiante, que garantiza confort durante todo el año.
Esta villa es una opción ideal tanto como residencia habitual como inversión a largo plazo, combinando diseño, calidad constructiva y una ubicación privilegiada en una de las zonas más demandadas de la Costa Blanca.